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¿HABÍAS ESCUCHADO SOBRE LA OSMIDROSIS AXILAR?




Es muy probable que tu conozcas a alguien con este problema o que incluso padezcas de esta condición médica pero que no supieras cual era el termino médico o incluso pensaste que no hubiera un tratamiento que pudiera reducir estos síntomas molestos.

La osmidrosis se caracteriza por la presencia de un olor excesivo, que habitualmente son axilas, cuyo origen son las glándulas apocrinas de esta zona.


Sino lo sabías, nuestro cuerpo tiene dos tipos de glándulas sudoríparas:

1. Las ecrinas. Estas las encontramos en todo el cuerpo y su función es la termorregulación de este, en otras palabras, nos permiten que el cuerpo siga trabajado de manera normal cuando hay aumento de la temperatura corporal por fiebre o calor, ya que, al liberar el sudor el cuerpo se refresca y mantiene la temperatura corporal normal. Estas se localizan en la capa de dermis profunda de la piel y son activas desde el nacimiento.

2. Las apocrinas. Las podemos ubicar en las axilas, areolas, región anogenital y oído externo, y se considera que no tienen una función actual sino es un rasgo vestigial que en su momento estuvo relacionada con la liberación de feromonas. Sin embargo, su activación luego de la adolescencia trae consigo la necesidad de usar desodorantes para disimular el aroma que se produce de las zonas que cuentan con estas estructuras.


La secreción que producen no tiene olor, sin embargo, esta se vuelve con un mal olor característico por la descomposición bacteriana. Las glándulas apocrinas pueden encontrarse en la capa de grasa (tejido subcutáneo) de la piel.

El mal olor en las axilas puede tener repercusiones tanto psicológicas y emocionales en las personas que lo padecen, ya que puede ocasionar aislamiento, depresión, timidez, falta de interacción con otras personas, ansiedad, incomodidad, estrés, entre otros problemas. Y desafortunadamente, en algunos casos puede existir una predisposición familiar a padecerla.

Los tratamientos que se pueden ofrecer en estos casos son médicos y a través de cirugía.



El tratamiento médico puede consistir en eliminar aquellos alimentos que pueden exacerbar este problema como el tomate, la cebolla, el ajo, entre otros; así como el uso de medicamentos locales o toxina botulínica. Sin embargo, la respuesta a estos es variable y temporal.

La cirugía que se emplea para tratar este problema tiene los mismos enfoques que para el tratamiento de la sudoración excesiva en axilas (hiperhidrosis axilar), incluyendo la realización de liposucción, eliminación de la grasa de la piel y retiro amplio o mínimo de piel junto con grasa. La modalidad de tratamiento que te realicen dependerá de tu cirujano.

El tratamiento no tiene la finalidad de eliminar el mal olor de las axilas, sino reducir la intensidad de esta. La respuesta con la cirugía, que puede ser mínima o importante, dependerá de muchas variables.

Agenda tu cita y juntos encontraremos la mejor solución a tu problema.



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